GIALLO
Me quedo con los de antes.
Que Dario Argento es un maestro está claro, pero tod@s sabemos (y el que no, se autoengaña) de ese toque casposillo que tizna sus pelis. En la esperada Giallo, ese toque casposillo se transforma en un dilema: ¿Esta peli es así de mala o Argento la ha hecho a conciencia tan mala para ridiculizar al género homónimo al título de este film? No sé. Es tan ridícula que hasta se hace amena y digerible. Sinceramente, nadie de los presentes allí sacó una conclusión clara ¿es de humor o seria? Y es que, tras una escena de asesinato bien filmada, te ponen un muñeco de trapo con ketchup y carne picada por encima. Eso desconcierta, querido Dario.

Lo mejor: quizás el papel del policía interpretado por Adrien Brody.
Lo peor: El asesino, siendo éste un híbrido entre Woody Allen y el padre del portero de Aquí no hay quien viva. Dando mas risa que otra cosa. Aunque enumerar lo malo de esta peli sería una labor fácil, ya que todo es malo. Para muestra, la escena en la que la Pataky está amarrada por las muñecas y con la boca tapada con cinta americana; ella grita, pero nadie la oye, con lo fácil que sería usar las manos y quitarse la cinta adhesiva, ya que sólo son las muñecas las que están atadas. Como ésta, 20000.
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