MAMÁ, QUIERO SER…
Lo que hoy me hace pulsar el teclado, con un dedo porque no tengo ni zorra de mecanografía, es ese ruidillo que escucha uno en su mente cuando está punto de pasar de los veintipico a los treintipocos. Freud recomienda el auto análisis, se ve que al tío la vida le iba bien cuando recomendó esta gilipollez; porque si me tengo que analizar, después me tengo que autocompadecer. No es que mi vida sea una mierda grisácea, pero si echo la vista atrás veo un manantial de frustraciones donde poner mis huevos en remojo. Por eso he querido compartir con vosotros mi dejadez a la hora de terminar esas metas o propósitos que los gominitas de politos en hombro pueden hacer y no hacen, y uno, por tan solo una razón no puede, el vil metal.
He bautizado este auto analisis como Mamá, quiero ser…
Recuerdo que ya me estaban saliendo pelitos ahí, y aún no tenía una vocación para el futuro; y eso que probé unos años con el fútbol, unos meses con el básquet, y unos días con el tenis. Estaba claro… pá deportista no iba.
Mamá, quiero ser dibujante. Así es, me dio por dibujar. Hacía tebeos en plan El Jueves, intentaba dibujar superhéroes, pero nada. Otro hobbie al carajo. ¿Y ahora que hago? Pues lo que hace todo el mundo cuando no sabe dibujar, hacerme surfero.
Mamá, quiero ser surfero. Joder, estuve practicando bodyboard un par de años; vestía surfero, me dejé las greñas, saludaba haciendo los cuernecillos de aloha, pero que va… no llegaría a ser un bodyboarder, y más si no se abrir los ojos bajo el agua (no se lo digáis a nadie).
Total, ya había cumplido los 16, no encontraba mi vocación, y para colmo me dio por fumar porros. Si de infante era un devorador de comics Marvel y de mini libros de terror de Bruguera, fanático del Pressing Catch, y maestro en decirte de memoria los bodrios serie B del videoclub del barrio, ahora mi vida se basaba en hacer caballitos con las Jogs, leer el Cáñamo, vivir en los recreativos, ir a fiestas de bacalao y quedarme todo el día en pause. Durante un par de años no hubo ningún “mamá, quiero ser”, hasta que despues de recorrer media España siendo Freddy Krueger en el pasaje del horror, me fui a vivir a la Costa del Sol y me dio por ser Dj.
Mamá, quiero ser Dj. Es lo que tiene trabajar de barman de discoteca, que teniendo el sueño cambiado y viendo como ligaba el Dj, me dio por pinchar. Ahorré, me compré una mesa de mezcla, unos lectores de CDS, una etapa de potencia, unos cascos, y solo valieron para una veintena de fiestas en acampadas, casas de campo y fiestas clandestinas. Pero, “pinchar con CDS no mola”, así que ahorré y me pillé unos platos… ¡a rallar vinilos! Pero de qué te valen unos platos si no tienes dinero para discos. Joder, valla mierda, si quieres estar a la ultima en vinilos tienes que pagarlos. ¿Cuál es la solución? Comprarme una batería digital.
Mamá, quiero ser batería. Pero, ¿a quién cojones se le ocurre comprarse una batería siendo medio arrítmico con las manos? Pues a mí, al que ya antes dejó un timbal en el armario porque no le salía ni la macarena. Así que opté por crear mi música con el ordenador.
Mamá, quiero ser músico electrónico. Ahí si me lo tomé en serio. Hice unos cursos en Cádiz capital, me compraba revistas como la Computer Music, invertí en tarjetas de sonido y aparatos nuevos; pero cuando ya le tenía el rollo cogío… zas!! me da por ser video jockey.
Mamá, quiero ser video jockey. ¿Qué carajo es eso? Pues es el encargado de proyectar imágenes al ritmo de la música en las fiestas o clubes. Me compré tarjetas se video y una cámara, aprendí a utilizar el ArKaos Vj y el Tokio ….. y cuando aprendí a manejarlos bien, me da por escribir un libro.
Mamá, quiero ser escritor. Con mas pena que gloria escribí una historia de mafia de casi 200 páginas, que por cierto, a día de hoy aun estoy corrigiendo y añadiendo cosas. Pero mi rollo de escritor se trunca cuando me da por escribir letras de hip hop.
Mamá, quiero ser rapero. Vamos, hombre. Tío, que ya tienes los huevos negros pá meterte a hip hopero. Es verdad, joé. Pues voy a escribir guiones para en un futuro, cuando tenga cámara, rodar unos cortos.
Mamá, quiero ser guionista. “Pero Joselito…” (Sí, para mi madre aun soy Joselito. ¿Algún problema?), a lo que íbamos... “Pero Joselito, si esa gente está siempre en huelga porque no cobran. Para eso métete en astilleros aquí en Cádiz que tampoco cobran y siempre están en huelga, pero por lo menos te tengo cerca” Mamá, lo siento; me ha dao por ahí. Y así es, a día de hoy tengo como cinco guiones terminados, hace un par de dias fui actor (cameo) en un corto de mi colega Pepino Big, y pronto rodaremos algo mío. Mola esto del mundillo del cine; pues voy a hacerme un blog, con dos cojones.
Mamá, quiero ser bloguero. ¿Ehmm, bloguero? Pero si solo sabes abrir el Messenger. Da igual, para ser bloguero no hay que tener mucho talento, eso es como en la política (jejeje, es broma. Lo de los blogueros, eh). Me hice un mojón-space de Messenger que no valía una mierda; pero gracias a PJ Tena (Darkman) me metí en La Coctelera y creé La Katana Amarilla. Es uno de los pocos hobbies que mantengo, junto con el cine, los carnavales, mi Cádiz CF, y este rollete amateur de cortometrajista.
También he tenido algunos amagos de ser monologuista, diseñador gráfico y, por último, he escrito unas letras para formar un cuarteto para el carnaval (pero nadie se apunta para sacarlo el año que viene).
Mamá, quiero ser yo. “Por fin, hijo. Por una vez has pensado con la cabeza y no con el culo como has hecho siempre en los otros -mamá, quiero ser…-”






el-hombre-sin-ojos dijo
jaja, que bueno tio, la verdad no habras terminado las cosas, pero sin duda has aprovechado este tiempo y no te has aburrido nada. Se espera ver esos cortos, leer esa novela, escuchara algo de tu musica. Un saludo tio, y a seguir siendo tu ,porque a poca gente he visto con tanto cachondeo, sin duda te veo como la tipica persona con la que uno nunca se aburriria,jeje.
19 Junio 2008 | 12:34 PM