EL PROYECTO DE LA BRUJA DE BLAIR 1 Y 2
Cuando El proyecto de la bruja de Blair estaba en auge, un sexto sentido me avisaba de que tenía pinta de ser un mojón. Pero me equivoqué: no es un mojón, es un enorme mojonaco. La diferencia entre un mojón y un mojonaco es la siguiente: un mojón es un film malo, apestoso, engangrenado, gonorréico; pero es un “film”. Un mojonaco es lo peor de lo peor; es diarrea líquida de la que, aunque te momifiques la mano con papel higiénico, siempre te manchas los dedos. Pero si este plastote creado gracias al frikibombo de Internet emitía un hedor insuperable, su segunda entrega se eleva al no va más del universo mojonaquense. Dentro del género mojonaco pocas pelis hacen sombra a estas dos tomaduras de pelo. Pobres chavales que pagaron por ver en cine estas, llamémosle “pelis”. Aunque mas pobres son aun los chavales que se creen entendidos de cine y, no solo se han gastado el dinerito del cine, sino que también se la han pillado en dvd. ¡Ay, cuanto daño está haciendo el rollo gótico en estas nuevas ciber-generaciones! Lo dicho, las casi tres horas que perdí en ver estas dos fricadas, las podía haber empleado en algo mas importante como, no sé, mirar con los abuelotes una obra, liarme la polla con papel de aluminio, o cortarme las venas con una mierda seca







Madelman dijo
Completamente de acuerdo. El titulo de "mojonaco" es merecido con creces. Sigue asi, amigo,
7 Junio 2008 | 12:34