AL FINAL DE LA ESCALERA
El viernes cumplí 29 tacos, los mismos que ha cumplido Al final de la escalera. Sin duda alguna, estamos ante un peso pesado en lo que a cine de terror se refiere. Un terror subjetivo y sumamente inteligente, donde la colocación de la cámara en el sitio adecuado y la majestuosa interpretación por parte del reparto, cumplen de sobras con los requisitos para mantener al espectador en vilo sin necesidad de recurrir al típico espectro con ojos iluminados o llegados de ultratumba. Que va, este film juega con pequeños detalles espeluznantes, cosas simples que, a día de hoy, todavía encoje a los mas valientes. El ejemplo mas claro: una jodida pelotita cayendo por unas escaleras. Fíjate que estupidez, pero ahí está, metida en el cofre de las escenas mas terroríficas del cine de horror. Éste y muchos mas detalles de esta peli de Peter Medak, analizaremos a continuación.
Al final de la escalera según ErCascky.
Un 27 de noviembre en las afueras de Nueva York, el prestigioso compositor John Russell (George C. Scott), su mujer y su hija pequeña empujan el coche con el que se han quedado arriados en mitad de la nieve. Ya cuando han encontrado una cabina telefónica, John se separa unos metros de ellas para telefonear, pero un camión y un vehículo que circulan en ambas direcciones, por culpa de la nieve, no pueden evitar colisionar con la mala suerte de atropellar a la madre e hija que jugaban fuera del vehículo. John presencia con sus propios ojos como el camión las arrolla y mata.
Tras esta catástrofe en forma de prólogo, John decide embalar sus enseres y mudarse a Seattle. Mientras embala sus pertenencias, no deja de pensar en su infante hija jugando con su pelota favorita, que de repente, vota delante de él. La pelota se ha salido de una caja que portaba su ama de llaves y cae a sus pies. ¿Coincidencia? No sé, pero con esta subliminal escena vamos abriendo boca para saborear el estilo sublime que su director, Peter Medak, nos tenía preparado para el excelentísimo resto del metraje.

Ya en Seattle y acompañado por Claire, la amable chica de la inmobiliaria, John se dispone a conocer el que será su nuevo y algo tenebroso hogar.
Ya afincado en la increible mansión, prepara la que será su nueva composición en un piano que ya estaba en la casa. Y en este punto es cuando vemos el primer indicio paranormal: cuando él se retira de la sala donde está el piano, la cámara avanza lentamente hacia el teclado y una tecla es pulsada no se sabe por qué o por quién. Algo o alguien ha tocado una nota, pero John no lo ha visto. El espectador anda con ventaja respecto al protagonista.
Despues de impartir algunas clases sobre música en la universidad, en una gala tras un concierto y acompañado por Claire, ve por primera vez al respetado y querido senador Carmichael.
Una día, mientras el reloj marca las seis en punto de la mañana, unos ruidos provenientes de la parte alta de la casa despiertan a John. Éste dubitativo revisa la casa en busca de una solución del por qué de esos ruidosos golpes, pero no halla respuesta.

No pasa mucho tiempo más para que nuestro protagonista observe otras "raras" situaciones: mientras toca el piano, la puerta que está a sus espaldas se abre lentamente sin más.
John no presta mas importancia a lo sucedido y sigue con la grabación de su nueva obra. Pero, mientras toca el tema, algo le observa desde las escaleras.
Por fin nuestro músico ha terminado su nueva composición, una canción de cuna.
Un día Claire, la chica de la inmobiliaria, visita a John para llevarle algunos cuadros antiguos que antes pertenecían al mobiliario de la casa, y mientras comenta al nuevo inquilino lo bonita que es su cómoda, ésta encuentra dentro la pelota de la joven hija del músico. John le explica que era de su difunta hija. Joder, otra vez la jodida pelotita de los …
John llora en la cama recordando la joven vida de su hija arrebatada, pero son las seis de la mañana … los golpes diabólicos azotan de nuevo la mansión.
Ordena revisar las calderas, pero lo típico: son casas muy viejas y los ruidos es algo normal. Pero, ¿siempre a las seis de la mañana?
Una noche, tras dar clases en casa a un grupo de jóvenes, nota que algo no va bien: el grifo de la cocina se ha abierto solo y oye ruidos en el baño de arriba. Sube las escaleras lentamente, se detiene ante la bañera mirando perplejo que ésta está a medio llenar, cierra el grifo y del agua ve la "imagen" de un niño muerto flotando.

John, tras la horrible aparición del joven en su bañera, decide buscar información sobre antiguos inquilinos.
Allí, la enigmática y oscura Sra. Huxley recrimina a John haber alquilado esa casa, avisándole de que jamás debería de ser ocupada.
Las manifestaciones en la casa siguen siendo notables. Una ventana revienta mientras John sale de casa, cayendo los trozos de cristal junto a él.

Alguien o algo quiere que John descubra la habitación más alta de la mansión.
John no duda en buscar la raíz de dichos sucesos, y tras descubrir una puerta tapiada dentro de un armario, decide romper el candado que irrumpe el paso a Dios sabe qué. Mientras golpea con un martillo el candado, los ruidos de las seis de la mañana suenan fuertemente. El candado se rompe y los ruidos cesan.

Gira el pomo y la puerta no se abre. Y aquí aparece una de la escenas de la peli que mas me gustan: intenta una y otra vez derribar con su hombro la puerta, y una de la veces que retrocede para coger impulso … la puerta se abre sin mas.
Estamos dentro. Hemos llegado a la lúgubre y tenebrosa habitación donde la ventana estalló. Ese abandonado y tétrico ático está tan lleno de polvo y telarañas que el propio Poe se hubiese aterrado al contemplarlo. Pero para transformar ese cuarto en algo aun mas mustio, solo tienes que ojear la pequeña y antigua silla de ruedas digna de cualquier museo del horror.
John no está dispuesto a pasar mucho tiempo dentro de la grisácea habitación, así que ojea rápidamente y abre una caja de música. Pero, si el solo hecho de pensar que ese artilugio digno de la mas remota tienda de antigüedades sonara era una locura, aun cabía esperar menos de que la música que emitiese fuera la nueva composición creada por John. Pero así es.
Nuestro protagonista enseña a Claire el hallazgo. La música de la caja no es solo la que él compuso, sino que también son las mismas notas y tempo.
Claire decide visitar con John el horripilante ático.
Las dudas de ambos sobre a quién pertenecía esa minúscula silla de ruedas, los lleva a la hemeroteca del pueblo. Allí podrán mirar cualquier información acerca de los antiguos moradores.
La sed de saber queda saciada, allí vivió la joven Gora Barnard que con siete años perdió la vida atropellada por un carro de carbón.
Para corroborar la historia deciden ir a ver el mausoleo de la familia Barnard. Así es, muertos y enterrados.
El supuesto alma de la joven Gora quiere aterrar a nuestro protagonista, y lo hace con creces. ¿De qué forma? Muy fácil, dejando caer por las escaleras la pelotita de la difunta hija de John. Éste, al igual que el espectador, queda completamente aterrorizado. Y esta acción de la pelotita, queda registrada como una de las mejores escenas jamás vistas en el cine de horror.
John abre la cómoda donde estaba guardada la pelota y, al ver que ésta no está ahí y comprobar que era la de su hija, decide tirarla al río desde un puente.
Pero, por si nos supo a poco, la pelotita de la que John se deshizo tan solo hace un momento, vuelve a caer votando lentamente por las escaleras ante la atónita mirada de éste, y la acongojada mirada del espectador.
Y he aquí el fotograma que me he tomado la molestia de capturar, el momento en que la jodida pelotita de los cojones se detiene ante John y, como salida de un spaghetti western, reta al protagonista cara a cara. ¿Por qué el espíritu de la joven Gora quiere llamar la atención del atormentado John?
Tras pedir consejos a un amigo psiquiatra, éste recomienda a John la visita de profesionales, es decir, unos mediums.
Mientras la sesión está en pleno proceso, la vista de la camara nos ofrece unos planos realmente bien filmados, donde vemos como la puerta del ático se abre y, bajo el punto visual de ese algo que ocupa la casa, vamos acercándonos al salón donde están tanto parapsicólogos, como John y Claire.
La médium, ya en trance, apunta las preguntas que el espectro le va contestando. Y, para sorpresa de todos, descubrimos que no es la joven Gora la que ocupa la casa, sino un joven llamado Joseph, que murió en esa casa y que busca la ayuda de John.
El cono que sirve de receptor para contactar con el más allá, se tambalea sobre la mesa ante la mirada perpleja de los presentes.
Y una copa de cristal sale despedida contra un mueble, dando a entender que el espíritu de Joseph no quiere hablar más.
Todo el mundo se ha ido de la casa de nuestro protagonista, y éste decide revisar el magnetófono que puso para grabar la sesión de espiritismo. Y mientras lo hace, descubre la voz de Joseph ha quedado grabada. En estas psicofonias, Joseph dice que no puede andar (¿os acordáis de la siniestra sillita de ruedas del ático?) y nombra a su padre como culpable de algo.
John pregunta una y otra vez "¿Cómo has muerto?" y la cámara nos lleva por toda la casa hasta llegar al baño donde John vio al niño flotando. Es ahí donde John, en forma de visión, ve como el joven minusválido es ahogado en la bañera a manos de su padre. Mientras en el subconsciente deJohn la voz de Joseph le dicta las siguientes palabras: padre no, Sagrado Corazón, mi medalla, ayuda, Carmichael (¿os suena?), rancho, el pozo, etc.
Ahora John tiene claro el por qué de los golpes a las seis de la mañana: eran los golpes del joven Joseph golpeando las paredes de la bañera mientras su padre lo asesinaba.
Tras este macabro hallazgo, John telefonea a Claire para que valla a su casa y se desploma desmayado.
Claire llega a la casa y, mientras John se recupera, escucha las psicofonias. Ésta, llorosa y aterrada, comenta que hace unos años había un orfanato llamado Sagrado Corazón que desde hacía unos años estaba cerrado. John añade que Joseph Carmichael fue un niño paralítico asesinado por su padre en esa casa y suplantado por el actual senador Carmichael. La señorita Claire no puede creer la historia, pero al girar la vista hacia las escaleras de la casa ve como la silla de ruedas le observa desde arriba de éstas. ¿Qué, te lo crees ahora?
La Sra. Huxley (sí, la vieja que avisó a John de que la casa no debería de habitarse) telefonea al senador Joseph Carmichael para decirle que el nuevo inquilino de la casa está investigando sobre los orígenes de ésta. El senador, despues de llamada, queda muy preocupado.

Despues de unas investigaciones por parte de Claire, descubren que Richard era el padre del joven asesinado y verdadero Joseph Carmichael, y que el senador fue el niño por el que suplantaron al débil, paralítico y siempre enfermo Joseph.
John y Claire llegan a la conclusión de que el cuerpo del pequeño paralítico debe de estar enterrado en el pozo del antiguo orfanato, donde ahora hay construida una vivienda. John se pone en contacto telefónico con la propietaria de dicho hogar, contándole todo lo que sabe. La señora le cree, debido a que el día en que John hizo la sesión de espiritismo, la hija de esta señora vio al joven ahogado en el suelo de su habitación. John pide levantar el suelo del cuarto y buscar el pozo, pero la señora le pide unos dias para pensárselo.
Pero el espíritu de Joseph no tarda en dar señales de "vida", propinando un nuevo susto a la hija de la señora esa misma noche.

La excavación se lleva a cabo y, efectivamente, ahí están los huesos de Joseph. Pero si no encuentra la medalla, no podrá demostrar su teoría respecto al cambio de hijos que hizo el maquiavélico Richard Carmichael.
La policía pide explicaciones a John de por qué él sabía dónde estaba el cuerpo y quién era, peroéste niega saber quién es y que lo llevó hasta ahí.
Los habitantes de la casa deciden esa noche dormir en un hotel y la policía ya se ha retirado, motivo que John aprovecha para volver al pozo y buscar la dichosa medalla. Él busca y busca, pero nada. Hasta que ya se rinde y, como por arte de magia, la medalla brota sola de la tierra.
La medalla que demuestra la teoría de John, no vale de nada, pues la encontró sin que nadie lo viese, y si la presentaba a la policía no contaría como una prueba válida. Así que nuestro protagonista opta por un camino aún mas arriesgado: abordar al senador acusándolo de suplantador, mientras éste embarcaba en su yet privado.
El senador enojado mira la actuación de John y los guardaespaldas lo retienen para que no avance hasta el prestigioso senador. Ya en el aire, el senador observa la medalla idéntica a la que John encontró y que él posee.
John regresa a casa, donde las todas las puertas empiezan a cerrarse a portazos. Joseph está cabreado, cree insuficiente la actuación de John.
Éste, desde un plano sublime, recrimina al joven espíritu la poca consideración por todo lo que está haciendo por él.
Un agente de policía visita a John y pide explicaciones por lo del aeropuerto, acusándole de que tiene algo que pertenece al senador (la medalla) y que no se le ocurra chantajear a éste. Esta actitud del policía no le hace gracia a John, pero menos aún a Joseph. La puerta del ático se abre …
El agente ha salido de la casa, pero John presagia que algo no va bien. Efectivamente, John se mira a un espejo, éste revienta y, de repente, la imagen del agente de policía sangrando ronda por su mente.

Claire telefonea a John, contándole como ella mismo acaba de presenciar como el coche en el que iba montado el policía volcaba sin ningún motivo y este perdía la vida al instante. La luz de el ático se enciende, dándonos a entender quién ha sido el culpable de dicha catástrofe.
John, para frenar la ira homicida de Joseph, decide visitar en persona al senador. Éste le recibe en su despacho.
John cuenta todo lo ocurrido al senador, desde su suplantación hasta como su padre (adoptivo) Richard Carmichael asesinó a su inválido hijo Joseph y desapareció unos años en los que se supone habían curado en Suiza al joven Joseph. El senador lo niega todo y ofrece dinero a John, engañándose él mismo en pensar que quieren chantajearlo. John, ofendido, deja sobre la mesa del senador todos los datos recogidos durante su investigación y la medalla del verdadero Joseph y se va.
Mientras, Claire está delante de la puerta de la casa maldita. Se dispone a pegar, pero, antes de que sus nudillos toquen la madera, la puerta se abre sola (otro sustito psicológico).
Claire entra en casa, busca a John, pero es el espíritu de Joseph, quien llamándola, la guía hasta el ático. Cágate, la silla de ruedas se gira bruscamente hacia la despavorida Claire.
Le persigue a una velocidad vertiginosa.
Claire cae por las escaleras y la silla pasa junto a ella, está completamente en shock.
John la encuentra llorando y cuando se acerca de ella... ésta grita y nos da un susto de mil pares de cojones.
John la acompaña al coche, y éste vuelve a entrar a la casa. Joseph está muy enfadado con él por no haber hecho nada con todas las pruebas. Un fuerte viento infernal retiene la subida de John hacia el ático, haciéndole caer por una barandilla de las escaleras que se rompe.

John queda tumbado junto a la silla de Joseph, y la lámpara no deja de agitarse de punta a punta sobre él. (la verdad que la lámpara en ese estado da un cague increible)
Para más INRI, el pasamanos de las escaleras empieza a arder (otra toma para recordar)
Mientras, el senador coteja las dos medallas queriendo no ver lo que la realidad dio de sí.
Cuelga en el marco de un retrato del padre, Richard, la medalla que John le dio. El cuadro no tarda en manifestar el rechazo que Richard siempre sufrió por su hijo, y el cuadro empieza a temblar de forma desmesurada. Las reprimendas que John hacía sobre el nefasto comportamiento del padre de la criatura, quedan verificadas.
Derrepente, en forma de sueño, John ve como el senador sube las escaleras hacia el ático.
John intenta detener la subida del senador, pero el fuego ha derrumbado las escaleras.
John ha intentado frenar la subida del senador Carmichael hacia el ático, y Joseph le castiga dejando caer la lámpara sobre él. Pero John ha estado ávido y se ha retirado a tiempo.
La casa arde. John y Claire huyen.
El senador, conducido por Joseph, puede ver como "su padre" asesinaba con total crueldad al joven paralítico.
El senador (que en realidad está en su despacho, pero en su estado onírico está en la casa) sufre tanto por lo que ve que cae fulminado muerto, un ataque al corazón.
Automáticamente que el senador muere, el ático donde fue asesinado Joseph explota.
La historia ha acabado, la casa se ha calcinado y todos conocen la verdadera historia del paralítico Joseph, del asesino Richard Carmichael y del suplantador senador.
Pero (sí, hay un "pero"), la llave de la caja de música se gira, suena la jodida melodía y Joseph ríe satisfecho. Ya puede su alma descansar en paz, o no. ¿Por qué esas risitas? No sé, ya se lo preguntaré a su director.
He aquí un detallado resumen sobre una joya del cine de terror. Gracias Sr. Medak.







ciudadanakeing dijo
Pues sí ErCascky, sin duda una de las joyitas de este género, sin sangre, ni caras raras, pero con terror, miedo, intriga, tensión... Un excelente trabajo. Además de salir otro de mis actores preferidos de siempre el Sr. Scott.
Y buen trabajo el tuyo Ercascky.
Saludos
21 Enero 2008 | 06:53 PM